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Por José Miguel Gasulla Asensio
Reproducción de un ejemplar de Iguanodon bernissartensis. Museo Temps de Dinosaures de Morella
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Huella del yacimiento de icnitas de Vallivana
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Yacimiento de huesos de Sant Antoni La Vespa. Morella
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Morella y toda la Comarca de Els Ports se encuentran incluidas dentro de la Cuenca del Maestrazgo. La práctica totalidad de los estratos que afloran en esta Cuenca se formaron, básicamente, entre el Jurásico Superior (hace 146 millones de años) y el Cretácico Inferior (hace 98 m.a.). La mayor parte de los sedimentos depositados durante ese tiempo corresponden a un mar de aguas poco profundas con abundantes restos de fauna marina y algas calcáreas.
Este marco general en el Cretácico Inferior tiene algunas variaciones que en la zona de Morella consiguen su máxima expresión con la Formación Arcillas de Morella, que representa un medio con sedimentos continentales caracterizado por la presencia de abundantes restos de vertebrados, especialmente dinosaurios.
El registro fósil del Cretácico Inferior de Morella tiene un primer escenario importante en el Neocomiano (entre 128 y 116 m.a.) con el yacimiento de icnitas (huellas fósiles) de Vallivana.
En el Barremiano (entre 116 i 114 m.a.) el registro fósil es de fauna de agua dulce de los lagos que habían (caracoles, peces, pequeños reptiles) y fauna marina costera (pechinas, gusanos, corales, erizos de mar, etc.).
En el Aptiense inferior (hace 114 - 113 m.a.) se produjo una retirada del mar y la zona se convirtió en una llanura fangosa cruzada por ríos (Fm. Arcillas de Morella). La flora estaba dominada por un tipo de conífera denominada Frenelopsis. La fauna estaba representada por animales de agua dulce y terrestres (tortugas, cocodrilos, peces, lagartos, ranas y, de manera especialmente significativa, dinosaurios). Los dinosaurios son probablemente los fósiles que más llaman la atención y en Morella hay una muy buena representación: desde terópodos (carnívoros) como Baryonyx y otras familias, hasta herbívoros de gran talla (un saurópodo), o acorazados (Polacanthus), o ornitópodos pequeños como Hypsilophodon y grandes como el dinosaurio más abundante en los yacimientos morellanos: Iguanodon bernissartensis.
Más tarde se produce un ascenso del nivel del mar y cuya acción creó una llanura con influencia de las mareas. En este contexto los restos fósiles son muy abundantes con la presencia de madera carbonificada y fauna tanto continental como marina. En esta última destaca la presencia de restos de unos reptiles marinos que se denominan plesiosaurios (el mítico animal del lago Ness).
Finalmente, aunque todavía dentro del Aptiense inferior (entre 113 y 110 m.a.) las capas más altas de nuestras tierras están formadas por la sedimentación marina con fósiles de animales que vivían en aguas o poco hondas (conchas, caracoles, corales, etc.) o de mar adentro (amonites, calamares, etc.). En estos dos casos la fauna marina es muy abundante, llegando a formar depósitos masivos de gran potencia como por ejemplo las rocas del castillo, con predominio de unos moluscos que se llaman Rudistas.
Fragmento de sacro de un Ornitischia indet.. Museo Temps de Dinosaures de Morella
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Nautilus
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Trilobites
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